EMPIEZA AQUÍ LA TRAVESÍA

De nada vale la lectura si no hay comprensión. Si las interpretaciones no se sostienen sobre una base, son meras conjeturas.

La orientación es clave, y mantener la bitácora a salvo, también.

La Madriguera del Tejo solo puede ser entendida si antes se investiga. Por eso resulta vital fijar el punto de partida antes de iniciar la travesía.

Aquí encontrarás las coordenadas a las que podrás regresar cuando te desorientes. No temas, es parte del trayecto perderse.

Aquí la travesía no se hace bajo la superficie, sino bajo tierra.

La Madriguera del Tejo es un laberinto subterráneo. La web es el túnel principal de acceso, y la salida secreta se mantiene oculta en una de sus cámaras.

Las cámaras accesibles son seis y están conectadas entre sí por galerías que conforman un entramado vivo. Una séptima cámara permanece escondida: es el punto de fuga, el umbral hacia otra realidad.

Cada cámara respira a través de sus conductos de ventilación, fácilmente reconocibles, pues toman forma de artículos. Son los frutos del tejo, señales de que este lugar está vivo.

Aquí, bajo la superficie, no existe un mapa, solo coordenadas que te guían cuando la orientación se pierde o aparece algún indicio de peligro. Las coordenadas son las claves que permiten acceder a las cámaras a través de las galerías y ramificaciones que enlazan el contenido. Esta red permite ir y venir, comprender, moverse dentro, descubrir.

Este laberinto no podría sostenerse sin su corazón: la Biblioteca. No es una cámara, sino el espacio por el que entra la luz del mundo exterior y el aire que permite recibir visitantes. Aquí reposan las referencias, los textos, las palabras que se han convertido en memoria. Sin la Biblioteca, este sistema no podría mantenerse en pie.

La travesía es una catábasis.

Solo quien se atreve a descender encuentra su norte.

Las seis cámaras

Aquí comienzan las seis cámaras accesibles. En estos espacios, los conocimientos se condensan; por eso su forma de conservarse es orgánica: con el tiempo cambian, crecen y dan lugar a nuevas rutas hacia otras estancias de la Madriguera.

Cada cámara es una puerta distinta dentro del descenso y, al mismo tiempo, un punto al que regresar cuando la orientación se vuelve incierta.

Recuerda: las coordenadas son el acceso a las galerías. 

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